Hablemos. Hablemos sobre eso de lo que nunca me he atrevido a hablar. ¿Recuerdas cuando dije que solo tenían valor las promesas que uno se cumple a sí mismo? Pues vamos allá. Te prometo volver. Prometo que no dejaré que llores. A partir de hoy, de ahora, todo sonrisas. Nada de malas caras, de rayadas. Llego la hora de comerse el mundo en vez de la cabeza. Serás lo que quieres ser. Serás lo que te salga ser. Como diría Pereza, "que me llamen pasota me la suda, soy así". ¿Borde? Puede, pero con razón. Ahora mandas tú en tu vida. Da igual lo que piensen, haz lo que quieras no lo que quieren que hagas. Deja los prejuicios de lado, ¿quieren criticarte? ¡Que lo hagan! Eso no te afecta, ¿que más da? Piénsalo. Te prometo dejar que el orgullo vuelva, porque no, al contrario de lo que todos piensas no es un defecto. Yo lo llamo virtud, ¿sabes? Si dejas ir a alguien por orgullo, no es que no le quieras, es que te quieres. Eres la persona más valiente que conozco, si, créeme. Nadie se ha callado tantas cosas como tú, ha ocultado tantas lágrimas tras sonrisas. Nadie ha superado como tú tantísimas cosas, momentos, recuerdos. Eres fuerte, muy fuerte. Ahora, a partir de ahora, te prometo que podrás conseguir todo lo que te propongas. Vas a crecer, esto solo te servirá para madurar. Vas a volver a ser tú, pequeña, te lo prometo.
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