lunes, 7 de enero de 2013

Tan grande como el universo.

Siempre hay una persona en tu vida que significa más que el resto. No suele darse el valor que le corresponde, pero tu sabes que ha sido, es y será fundamental. Nosotros tendemos a llamarlo esencial, desde la primera semana. Al principio nos queríamos y nos creíamos, si. Pero supongo que el tiempo pasa y las dudas crecen. Supongo que no estamos hechos para que nos vaya bien, que es un ni contigo ni sin ti, que discutimos más que hablamos. Supongo también que nos cuesta demasiado separarnos pero tenernos cerca nos agota. Incluso sé, que hace tiempo que dejo de creerse la mayoría de mis palabras. Pero a pesar de todo, del daño, las muchas lágrimas y pocas sonrisas, es lo mejor. ¿Lo mejor? Si, le he dicho mil veces que mi dos mil doce lleva su nombre y apellidos. Que necesito su mano para seguir, y no lo asume. Supongo que es demasiada importancia para él, supongo que jamás entenderá que mis "siempre, por favor" están dichos desde el corazón. Y es que sé, que esta es la amistad más bonita del mundo. ¿Qué por qué? Porque hemos pasado por todo, porque nos hemos llegado a "odiar", y aún así aquí seguimos. Porque no soy capaz de pasar ni un solo día entero sin hablar con él, porque es parte de mi día a día. Cada vez que llega con un "necesito que me ayudes" pongo mis seis sentidos en él, y ya está. Eso es algo que nadie podrá superar, aunque él no se lo crea. Ahora la pregunta es, ¿a que viene todo esto? A que es la primera entrada del año, y prometí que este iba a ser el mejor y por supuesto, que iba a seguir a su lado. No olvides que sigo aquí, anda.

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