Te sientes vacía, inútil, y la pieza más pequeña del mundo. Escuchas, sin ganas; intentas ayudar y no sale. Lo llaman levantarse con el pie izquierdo. ¿Quién no ha tenido días así? Sin más, desde el primer minuto con ojos abiertos no te aguantas; esas cosas pasan. Así que en ese momento, cuando más insoportable eres, cuando ni siquiera tu sobra te aguanta, tienes a esa persona. ¿Quien es? El mismo que te ha demostrado día a día lo grande que es. Quien te hace sentir importante cuando más lo necesitas, y consigue que sonrías a cada segundo. Es esa persona de la que saben diferentes los abrazos. A quien escucharías minuto si minuto también si lo necesita. Gasto y gastaré tiempo, fuerza y ganas por ayudarle. Pues soy capaz de dejar todo lo que esté haciendo si necesita de mi ayuda. Y es que lo último que haría sería fallarle, porque sé que jamás me fallará. Siento cada vez que no he hecho las cosas bien, cada vez que me he alejado lo más mínimo, que no he sabido estar a tu lado. Siento no haber podido reaccionar esas veces que más me necesitabas. Cada mala palabra. Cansarte mil momentos con la misma historia, repetir tres mil veces los mismos nombres. Siento que tengas que aguantar cada una de mis rayadas. No saber apagar tus lágrimas. Lo siento porque lo más que puedo hacer es darte las gracias, cuando no te mereces menos que un mundo.
Que me cuesta creer en los siempre y a lo mejor por eso nunca se los prometo, pero estoy segura de que iré día a día creando el nuestro. Iremos creando el nuestro.
Que me cuesta creer en los siempre y a lo mejor por eso nunca se los prometo, pero estoy segura de que iré día a día creando el nuestro. Iremos creando el nuestro.
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