sábado, 18 de agosto de 2012

Mágicamente feliz.

El destino ha estado presente en cada paso de mi vida. Es algo en lo que he confiado siempre, y en lo que seguiré confiando. Ser feliz es el regalo más bonito que jamás se te puede regalar. Después de la tormenta siempre llega la calma. Y llega el día en que de repente te das cuenta de que lo eres. Te paras a pensar, como has hecho siempre, y te das cuenta de que no hay nada negativo que te rodee. Una selección de personas ha pasado una fase más de tu vida, y gracias a eso te das cuenta de que estarán para siempre. Vuelves a encontrar el verdadero valor de la amistad. Ese en el que tus amigos no son gente con la que salir de fiesta, sino pequeñas partes que forman tu corazón. Y es que hay gente que realmente merece la pena. ¿Te has dado cuenta alguna vez de que cuando más solo te sientes siempre hay una persona que te llama para decirte lo contrario? ¿O que de cuando más nervioso estás, que llegas a resultar insoportable, son pocas las personas que te aguantan? Muy pocas... Recuerda siempre, que los amigos de verdad se cuentan con los dedos de una mano, pero  aún te faltan personas por conocer, y mucha vida por delante. ¿Y ahora? ¿Sabes quien son esos que siempre estarán ahí? ¿Los que no se irán? Ellos, con su nombre y apellidos, son el verdadero motivo de tu felicidad, de la mía, y de la de cualquiera. Porque toda persona tiene su mundo, y sin ellos, no serías nada. A veces, hay que dar las gracias a ciertas personas por aparecer en tu vida, y a otras, por permanecer en ella.
Quiero comerme el mundo :)

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