martes, 11 de septiembre de 2012

Cero ocho.

Hay una persona  en mi vida que cada día sorprende más. Es el típico chaval con el que no necesitas hablar demasiado para darte cuenta de lo grande que es. Mi casi perfecto. Como bien sabe no se puede contar mucho acerca de él porque es cierto que no hemos vivido juntos demasiados momentos. Pero no me hacen falta más para saber lo bonito que es, por dentro y por fuera. Un ocho, un ocho sin sentido le pusimos fecha a nuestra amistad. Es la misma persona que me alegra los peores días con un "Bonita", quien me sorprende con un "Te quiero" sin venir a cuento, o el mismo que se acuerda si yo me olvido de que día del mes es. Es el mismo que se chiva si tiro gruñones al suelo o estoy a punto de tirar vacas. El que hace vídeos imbéciles conmigo en plan presentadores de telediarios. Si, es el mismo con el que puedo tener conversaciones en plan "¿Tu también tenías ventana en tu habitación? ¡Oh! Tenemos tanto en común." Es cierto que poco de lo que hablamos tiene sentido, que nos gusta correr detrás de las damas en fiestas pero sin hacer demasiado ruido, que le veo poco, demasiado poco para lo que me gustaría, que me he tirado todo el verano sin saber de él. Pero también es cierto que nunca me he olvidado de esta pequeña personita, que es un gran apoyo y que lo ha sido siempre. Y no, nunca le voy a dejar de querer. Es imposible, porque me recuerda cada semana lo adorable que es. Que te quiero, Javi. 

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