Sin argumentos, sin nada que contar. Ni una palabra que decir, ni una canción que entonar para ti. Solo salen suspiros que mojan mis ojos a veces más rápido, a veces despacio. Faltan ganas, fuerza, motivos. Sobran recuerdos, pensamientos, preguntas. ¿Estarás bien? ¿Te acuerdas de nosotros? ¿Nos ves? ¿Existes? Todo lo dicho será poco, diga lo que diga me quedaré corta. Así que me limitaré a contarte que he crecido, que aún recuerdo la última vez que te vi. Aún me río cuando me acuerdo de ti. Es precioso reírse de un recuerdo, porque sabes que lo viviste, y que ya forma parte de tu vida. Aún vivo aferrada a un reloj, habiendo hecho de él una parte de mi. Aún conservo el respeto, el miedo. Grito, ¿no me oyes? A lo mejor hace tiempo que todo quedó mudo. He oído que hay cosas que no se superan nunca, he aprendido que esta es una de ellas. Así que sin más que decir, solo explico que esto es una forma de recordarte, un día como hoy.
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