domingo, 29 de enero de 2012

Nada de bodas, no necesito un contrato para amar.

¿Boda?¿Para qué?No quiero sentirme ningún tipo de princesa de Disney, ni Cenicienta, ni Blancanieves.Nunca hay segunda parte de esos cuentos, y es porque el príncipe, como todo el que se hace pasar por ellos, acaba siempre con la bruja del cuento. No quiero un vestido precioso que haga que se te salten las lágrimas solo al verme con el puesto, quiero conseguirlo con solo mirarte fijamente a los ojos. Paso de un montón de flores en las mesas, si lo que quiero es que un día cualquiera, que no sea 14 de febrero, llegues tras un ramo de rosas rojas. No quiero juntar a todos nuestros amigos el mismo día invitados por tarjetas bonitas, quiero que aparezcan en casa cualquier fin de semana, con bebida en mano, y ofreciendo una pizza. Paso de un cura que nos permita besarnos, lo haré cuando quiera. Cuando menos lo esperas, ahí lo bonito. Nada de aprender a bailar por el emotivo enlace, nunca sabremos bailar, y es algo que debemos aceptar. No voy a firmar ningún papel que prometa un "siempre contigo", simplemente sellaré el contrato con el lento roce de tus labios por los míos.

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