Un día más, otro cualquiera. De esos que te pones a pensar, en los que intentas estudiar pero no llegas a nada. De esos en los que la palabra 'erosión' de los apuntes se convierte en erosión en tu mente. ¿Dónde van tus sedimentos? ¿Tus recuerdos? Dime. ¿De qué sirven? Lo único que conseguirás será hundir un suelo que jamás llegó a construirse. Entonces, cuando empiezas a notar los efectos de una inundación en tus propios ojos, cuando de día o de noche, ves como el agua sale de su cauce. Cuando el caudal sobresale, y las lágrimas empiezan a caer por tus mejillas. Decides. Necesitas cambiar. Necesitas seguir, salir de todo eso. Las catástrofes solo destrozan, pero dime, ¿que será de ellas si se las toma con optimismo? No te enfrentes a huracán, conviértete en él. Que si tiene que llover, sea fuera de tu rostro. Ya has aguantando bastante como para no salir de esa dichosa zona de peligro. Si hay que tomar medidas, que sean efectivas desde el momento de su construcción. Deja de sentir que no puedes, que todo te viene encima. Ni una avalancha más en tu vida, no vale nieve, hielo, ni problemas. ¿Sabes? No estás rodeada de peligros, tú eres el peligro. ¡Explota!
No hay comentarios:
Publicar un comentario