Llevo días escribiendo sobre lo negativo de todo esto, sobre los contras, y basándolo en simples recuerdos. Pero de vez en cuando hace falta un suspiro, un grito de esperanza. Aquí lo tienes. No va a ser fácil, eso lo sabes. La confianza hace ya meses que empezó a desaparecer. Y bueno, aunque soy de las que no confían en las segundas oportunidades aquí tienes una décima. Poco a poco, paso a paso. No necesito nada del otro mundo, ya lo sabes. Solo pido un poco de ti, el tú de antes, el de siempre. Lo hemos hablado tantísimas veces que creo que está bastante claro lo que ha pasado. Creo que ni siquiera sé lo que estoy queriendo decir... Así que vamos directamente, desde aquí quería una vez más pedirte que sonrías. Eres un pequeño enorme, y me da igual que lo niegues. Creo, y sé que creo bien, que hay pocas personas en el mundo que te conozcan tanto como yo. No voy a decir que valgas oro, porque vales mil millones más. Sinceramente, yo no te encuentro el precio. ¿Y es que cómo se paga a una persona que ha hecho tanto? Aunque piénsalo, a lo mejor... A lo mejor no hemos vivido mil millones de momentos, a lo mejor todo no es para tanto. Pero chico, me he aferrado tanto a ti, que a ver como cambiamos esto. Y es que podemos pasar mil malas rachas que te prometo que podemos con todas. Creo que ha quedado demostrado, ¿no? Pues un último esfuerzo para superar esta. Que me apuesto lo que quieras a que en unos años estamos riéndonos de todo esto sentados en cualquier bar y como este, con mil recuerdos más. Que no cambie, que no cambiemos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario